Mordemos la tentación del momento. Nuestras mentes, nuestros cuerpos y nuestros corazones se dejan llevar y lanzan nuestro Microcosmos al caos. Llamamos a este estado identificación, porque se caracteriza por un sentido de identidad fuera de lugar, al llamar erróneamente al impulso del momento “yo”. Pero los caminos hacia abajo y hacia arriba son los mismos, y los mismos tres cerebros nos ayudan a restaurar el orden en el Microcosmos. En este tutorial experimentaremos invirtiendo la caída en la identificación. Regresaremos a la Basílica de San Marcos en Venecia y examinaremos un episodio menos conocido de la creación del Génesis que es instrumental en este proceso, el de Adán nombrando a los animales. Y estableceremos un ejercicio para nombrar la tentación del momento, a través de tantos momentos de nuestro día como sea posible, separando nuestra Mente de la identificación, a través del nombramiento.