En el tutorial anterior, nos propusimos aumentar la frecuencia de nuestra conciencia cambiando los tonos de llamada de nuestros teléfonos y usándolos como recordatorios para “Ser”. Pero, ¿por qué necesitamos recordatorios externos? ¿Por qué no podemos recordar “ser” simplemente porque queremos “ser”? La razón radica en nuestra multiplicidad, en nuestros Muchos “Yoes”. En este tutorial, examinaremos nuestro panorama psicológico como una multiplicidad. Lo superpondremos en una pintura de Jesús predicando a las multitudes, por Jan Bruegel. Y exploraremos cómo mantener el objetivo a pesar de nuestra falta de unidad.