Las vías a través de las cuales estamos acostumbrados a expulsar la energía sexual forman nuestros “hábitos”. Estos son “yoes” alimentados por una energía particularmente fuerte, lo que significa que vienen con un sentido más fuerte de identidad, un sentido más fuerte de “yo”. En otras palabras, desde el punto de vista de nuestro objetivo de evitar la identificación, de “ser”, son grupos particularmente difíciles de “yoes”.