Mara tienta a Siddhartha, tal como la serpiente del Génesis tienta a Adán y Eva. Al igual que la serpiente, Mara usa la sutileza. Él enumera las riquezas terrenales a las que Siddhartha está a punto de renunciar tontamente. La lección de este episodio está en la sincronización: Mara aparece solo cuando Siddhartha renuncia a las riquezas terrenales. La serpiente aparece solo cuando Dios ordena evitar el fruto prohibido. Este sutil elemento engañoso aparece solo cuando nuestra parte superior formula un objetivo, enseñándonos que los esfuerzos del Ser Superior evocan resistencia del ser inferior; los objetivos atraen desviaciones.