Cada día es un nuevo inicio desde el momento en el que nos despertamos con los acumuladores recargados y listos para llevar a cabo las tareas de la jornada. “El organismo produce habitualmente durante un solo día todas las substancias necesarias para el siguiente,” dice George Gurdjieff. Personalmente, he verificado que moverme con más lentitud me ayuda a prestar más atención a mis movimientos. Este esfuerzo se ha revelado fructuoso como el buen retoño del agricultor de Abril. Cuando empieza mi día, lo planto en mi tierra fértil y así le otorgo una cierta cantidad de energía. Mi organismo contiene las sustancias que necesita para cubrir este objetivo. Así que aparentemente no existe ninguna razón que pueda detenerme para SER hoy… Excepto el hecho que no soy el único agricultor que se ocupa de sembrar mi tierra.

“Un hombre sembró buena semilla en su campo” cuenta la Parabola del Trigo y la Cizaña en el Evangelio. “Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue” La cizaña es una mala hierba. Cuando es pequeña, se parece tanto al trigo que es muy difícil distinguirlos. Junto con mi objetivo, hay otros objetivos que se alimentan de los mismos nutrientes. “Los malos humores,” dice Gurdjieff “el bullicio, la angustiosa expectativa de algo desagradable, la duda, el temor, un sentimiento de ofensa, la irritación, cada una de estas emociones, en cuanto llegan a un cierto grado de intensidad, en media hora o aún en medio minuto pueden quemar todas las sustancias que habían sido preparadas para el día siguiente.” En una sola hora de mi día, mi éxito peligra. Empecé con el pie derecho, pero otra parte en mí, enemiga de mi trabajo, tiene otros planes en mi agenda.

“Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?” le preguntaron los siervos a su patrón en la parábola.

“Algún enemigo ha hecho esto”, responde.

“¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?”

“No” insiste, “no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.”

El suelo verde del Trabajo de Mayo en la imagen superior nos muestra retoños de trigo y cizaña imposibles de distinguir. En Junio vamos a recoger y atar la mala hierba. En Julio, vamos a cosechar y almacenar el trigo. Pero por el momento, durante Mayo, observaremos cómo ambos crecen juntos.

Observa la primera hora de tu jornada. ¿Qué mala hierba se sirve de tu tierra fértil? ¿Es la preocupación constante? ¿Es el mal humor? El punto es no dejar que estas emociones negativas logren un tal grado de intensidad que agote lo bueno de tu tierra.

Sé paciente, trata de reconocer que una nueva disciplina es inevitablemente más débil que un hábito muy radicado. Si persistes, dentro de cuarenta días estarás atando y quemando la maleza, y cosechando y almacenando el trigo. Pero ahora, tu trabajo de Mayo es fotografiar el primer “YO” negativo que se atraviesa en tu día, y construir una disciplina a su alrededor.