¿Dónde estabas el año pasado en las vísperas del año nuevo?

¿Estabas solo? ¿Estabas mirando un espectáculo de fuegos artificiales desde el balcón de tu cocina? Dondequiera que estuvieras, 365 días han pasado y la tierra cumplió un ciclo alrededor del sol. El aspecto celebratorio de este acontecimiento anual (o, si no tenías a nadie que lo pasó contigo, la no-celebración) crea memoria, así que podemos imaginar con facilidad donde estábamos con precisión hace un año y medir el tiempo pasado. Desde nuestro punto de vista humilde y micro-cósmico, conseguimos vislumbrar el ciclo grandioso del cosmos más grande.

En 2017, la Comunidad del Ser adicionará una enseñanza a este ciclo. Seguimos el progreso de la naturaleza mes tras mes, de la misma manera que los artistas medievales realizaban sus actividades y documentaban sus labores mensuales.

Después de todo, la consecuencia simbólica de la pérdida del paraíso fue el trabajo; la labor que cambiaba durante el transcurso del año. “Porque tú has comido del árbol del cual te comandé que no comieras,” dice Dios a Adán, “maldita sea la tierra para ti, en tristeza comerás de ella para toda la vida.” Las doce labores del mes son documentaciones históricas de actividades rurales en la época medieval, pero pueden ser vistas igualmente como la consecuencia simbólica de haber perdido el paraíso y los esfuerzos necesarios para recuperarlo. (para más información sobre esta conexión, léase “Que es Paraíso”.)

En la catedral de Chartres hay una representación de las labores del mes, y en ella se ve enero como una deidad de tres caras que anuncia el año nuevo a través de la acción de abrir un portón (vea la imagen indicada encima). Una cara mira hacia atrás al año pasado, otra hacia el año que viene, y la tercera nos mira directamente. La cara en el medio considera el momento actual es nuestro punto de inicio. “Hoy es lo que es porque ayer fue así.,” dijo George Gurdjieff, “si quieres que mañana sea diferente, tienes que crear un hoy dioferente”.

¿Donde estoy yo hoy? Mi habilidad de recordarme de mi mismo no es ni más ni menos que los esfuerzos cumulativos que yo invertí en recordarme el año pasado. Si tengo la meta de minimizar el hablar desnecesario, entonces hoy me acuerdo mejor mientras estoy hablando. Si trabajo con la meta de refrenar la prisa, entonces hoy me recuerdo mejor de mi mientras me muevo y a la vez tengo que laborar para mantener estas ganancias a través del 2017. Es más fácil mantenerse firme que volver a conquistar. La clara que ve hacía atrás percibe esto. Empodera la cara que vea hacia adelante para que deduzca que lo que anhelo ganar en el año que viene tendrá un costo similar. La cara en el medio concluye que si quiero que el próximo año sea algo diferente que el pasado, tengo que formular un objetivo hoy.

Esta es nuestra labor para enero. Al umbral de 2017, con vista de 365 días en ambas direcciones, ¿donde quieres dirigirte en el año que comienza? ¿Cuales fueron los hábitos que te impidieron que te recuerdes en ti durante 2016? ¿Hay un hábito que se destaca como un área que requiere labor? “La meta debe ser formulada con claridad, entendida y recordada,” dijo Peter Ouspensky. “Solo entonces será posible alcanzar resultados”. No tengas prisa con esta formulación. Asegúrate que esta baseada en observaciones de ti mismo, y que tu objetivo provenga de lo que hayas observado en un momento de auto consciencia La meta que tú eliges será ajustada mensualmente con el progreso de la comunidad al ir de una labor a la próxima.

Comparte tu meta en la sección de comentarios abajo. (Para aquellos que han emprendido un proyecto de investigación acerca de las labores mensuales, aquí es donde pueden registrar sus conclusiones del mes de enero.