Un mundo superior está libre de las leyes que rigen un mundo inferior y en nuestro mundo, un milagro es la manifestación de leyes que pertenecen a un mundo más elevado. Si caminara sobre el agua, como Jesús, desafiaría las leyes de la gravedad. Si hiciera llover para poner fin a una sequía, como Mahoma, desafiaría las leyes de la metereología. Si diera siete pasos después de haber nacido del costado de mi madre, como Buda, desafiaría las leyes de la fisiología. Y si concibiera un hijo siendo aún virgen,como María, desafiaría las leyes del embarazo.

“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” dice el ángel Gabriel a María en la Anunciación “por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios”. Milagrosamente, María concibe un hijo, de un mundo superior. Cuando el ángel se retira, ella queda impregnada con la semilla de Dios… Un vestigio de algo superior se ha quedado en nuestro mundo, y se desarrolla independientemente de quien lo originó. “Dios te salve María, llena eres de Gracia… Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.”

Los milagros no pertenecen solamente al mundo de las leyendas. Una hoja, como la que sostiene Abril en la imagen superior, está dotada de poderes muy parecidos a los de María. Una hoja puede transformar la energía solar en materia celular. La energía solar no posee materia, no sigue las leyes de la fuerza de gravedad y del tiempo; esto la vuelve por lo tanto, superior al mundo celular. Omnipresente, cae sobre montañas, océanos, valles, animales, seres humanos y plantas por igual e indiscriminadamente. Pero de todo aquello que es iluminado, solamente una hoja es capaz de retener y canalizar la radiación solar y llevar a cabo la fotosíntesis. A pesar de su cuerpo físico, una hoja, concibe y crece gracias a la luz del sol; igual que María, aunque es un ser humano, concibe y su fruto crece gracias al Espíritu Santo. “Dios te salve hoja, llena eres de clorofila… única eres en en el mundo de los seres vivos!”

La evolución del hombre depende del mismo principio. “En un estado psíquico ordinario, simplemente miro a la calle” dice George Gurdjieff. “Pero si me recuerdo a mí mismo, no miro simplemente la calle, yo siento que la miro, como si me dijera a mí mismo: <> En vez de una impresión de la calle, tengo dos impresiones: una de la calle y la otra de mí mismo mirando la calle…” Mirar la calle es para nosotros lo que Dios es para María o la luz del sol para la planta. Desde la acera, una mosca, un gorrión, un bulldog francés, o una persona, todos gozan del mismo panorama. Pero sólo un ser humano puede internalizar esta impresión exterior y a partir de ello dar comienzo a un proceso que lo vuelve consciente. El recuerdo de sí es la fotosíntesis en el microcosmos-hombre.

¿Es una sorprendente coincidencia que la celebración de la Anunciación corresponda con el Equinoccio de Primavera, que anuncia el regreso del verde a la naturaleza? ¿O los autores del Evangelio estaban pensando en el milagro de la fotosíntesis cuando acuñaron el milagro de la Virgen? Abril es período de siembra. Pero antes de hacerlo, debe seleccionarlas cuidadosamente. Las plantas demasiado débiles o pequeñas no podrán llevar a cabo el milagro de la fotosíntesis ya que se desarrollarían indebidamente y producirían una cosecha pobre. Nuestro agricultor debe elegir lo bueno y descartar lo malo. Este es su trabajo en Abril.

Nuestro agricultor de Chartres nos enseña dos plantas que él mismo se ha encargado de hacer crecer. Ahora que las temperaturas aumentarán, es hora de reubicarlas en el jardín.
Pero antes de hacerlo, debe seleccionarlas cuidadosamente. Las plantas demasiado débiles o pequeñas no podrán llevar a cabo el milagro de la fotosíntesis ya que se desarrollarían indebidamente y producirían una cosecha pobre. Nuestro agricultor debe elegir lo bueno y descartar lo malo. Este es su trabajo en Abril.

Como él, nosotros también debemos seleccionar. Estamos en busca del milagro. No en Egipto, Ceilán o la India, sino mirando a la calle. También aquí, en el lugar en el que vivimos, el presente està disponible. Depende de nosotros Ser y Estar allí, y usar el presente para desencadenar la conciencia de sí. Nuestras aptitudes para la fotosíntesis han mejorado. Durante Enero hemos formulado objetivos alrededor de nuestros hábitos, en Febrero hemos experimentado con la no identificación, Marzo nos ha servido para podar y afinar nuestro trabajo, así que la pregunta nos surge espontánea: ¿Cuáles son los esfuerzos que funcionan verdaderamente?

Concentremos nuestra atención en ellos y descartemos el resto.