En el trabajo anterior, relacionamos la cosecha del heno con el trabajo en nuestros cuerpos físicos. Mayo, el mes de nuestro calendario simbólico en el cual el heno creció espontáneamente, fue dedicado a observar el centro instintivo. Junio, el mes en que debe cosecharse, agruparse y conservarse el heno, será dedicado a observar el centro motriz.

El centro motriz gobierna el movimiento. Su parte mecánica nos permite una amplia gama de acciones automáticas e imitativas cruciales para el funcionamiento diario, así como caminar, recoger objetos, abrir y cerrar puertas, usar herramientas y utensilios básicos, y navegar espacialmente sin toparse con personas, por nombrar algunas. Su parte emocional experimenta la alegría de los movimientos como en los deportes, al manejar, en los juegos, etc., así como la frustración de ser atrasado. Su parte intelectual es capaz de visualizar abstracciones como en la planificación espacial y la invención. "El centro motriz tiene muchas funciones útiles e inútiles", dice Peter Ouspensky. "Creemos que el lado intelectual y emocional son los más importantes, pero en realidad la mayor parte de nuestra vida está controlada por las mentes instintiva y motriz”.

El centro motriz juega un papel importante en las pérdidas de energía discutidas durante el trabajo de marzo. Elimina la energía mediante la prisa innecesaria, conversaciones innecesarias, murmullos internos y muchos otros movimientos superfluos, físicos o abstractos. A través de tal movimiento involuntario, también sostiene un momento psicológico que inhibe la consciencia, porque es imposible Ser mientras se está sumergido en una corriente de acciones inconscientes. Por lo tanto, el trabajo de junio nos invita a observar esas acciones inconscientes, eliminando aquellas que son innecesarias, y encontrando formas creativas para realizar aquellas que son necesarias de una manera más consciente.

Si los hábitos son una colaboración inconsciente entre los centros, entonces el trabajo de junio también es una oportunidad para examinar el papel de nuestro centro motriz en el hábito predominante de soñar despierto. "La tendencia a soñar despierto se debe en parte a la pereza del centro intelectual", explica George Gurdjieff, "y en parte a la tendencia de los centros emocional y motriz de repetirse a sí mismos, de mantenerse vivos o recrear experiencias, tanto placenteras como desagradables, que hayan sido previamente vividas o "imaginadas". Que el centro motriz desempeñe un papel en el soñar despierto también significa que el soñar despierto se puede detener a través del centro motriz. La detención de un movimiento innecesario o la desaceleración de la prisa en sí mismos a menudo son suficientes para detener el soñar despierto. En otras palabras, al empujar el freno de nuestro carruaje, forzamos a los caballos y al cochero a alinearse. Esta es una cosecha potencial de nuestro centro motriz.

¿Qué más podemos cosechar de este centro? Comparte tus observaciones en los comentarios a continuación.